Masaje

El masaje es una técnica manual. Consiste en una serie de movimientos que se realizan con las manos con el objetivo de movilizar, estirar, sedar o estimular los músculos, tendones, ligamentos, vísceras, sistema nervioso, venoso y linfático. Todo ello produce un efecto beneficioso para el organismo y le ayuda a volver a su estado natural.

El buen masaje tiene muchas facetas, modalidades y diversas aplicaciones, pero el masaje no sirve sólo para cuerpos doloridos: también para los cuerpos sanos, a fin de mantener o aumentar las óptimas condiciones que ya se tienen. El masaje es algo más que apoyar las manos.

Indicaciones: procesos dolorosos de espalda, cuello, cabeza, piernas, pies, brazos y manos, tensión nerviosa, insomnio y estrés.

Contraindicaciones: hay determinadas circunstancias en las que está prohibido realizar un masaje. En procesos inflamatorios de origen bacteriano, cuando hay flebitis aguda, artritis de origen infeccioso, varices hinchadas, en cualquier caso de elevada temperatura, tuberculosis, fracturas de huesos, ligamentos o tendones. Tampoco hay que masajear siempre por cualquier circunstancia. Hay ocasiones en las que es mejor evitarlo: estados de dolor intenso, temor, o bien no se encuentre en un buen momento psíquico para la recepción libre y voluntaria del masaje.

Los efectos de esta técnica suponen una compleja serie de mecanismos que podemos resumir como consecuencia de varias acciones que se suman y se complementan:

  • Acción mecánica directa sobre los tejidos
  • Activación de los líquidos, sangre y linfa
  • Activa la nutrición de las células y favorece la eliminación de las sustancias de deshecho de las células
  • Relaja, estira y da tono a los tejidos blandos
  • Mejora la nutrición y la elasticidad de los tejidos
  • Reduce el dolor, relaja las contracturas
  • Proporciona una sensación física agradable, relaja y crea confianza.

Durante un masaje es común combinar técnicas de distintas disciplinas como Quiromasaje, Tuina, Masaje Tai, Siatshu, etc.